La misma mesa de todas las tardes-noches, las mismas ilusiones y miradas.
En la cabeza de cada uno un pensamiento diferente, pero con una idea similar, que acabaría siendo lo que hoy vivimos los dos.
Una tónica, un nestea, y un plato de pipas. Una hora juntos que daba para muchas cosas que forman parte ya de una historia, nuestra historia.
Yo te contaba cosas de mi vida, tú me decías cosas por lo bajito que me hacían pensar, ilusionarme, palabras de esas que cuesta decir pero que nunca se olvidan. Pasamos de la timidez a la confianza, de no conocernos a no saber estar el uno sin el otro.
Hace ocho años a estas horas estábamos jugando una partida de dardos. Había llovido mucho y las calles estaban desiertas, los bares llenos.
Éramos solo amigos, nada más, aunque nuestros corazones eran ya uno del otro, nuestras cabezas sólo pensaban en la mirada de la otra persona.
El reloj corría, a veces a favor y otras en contra, pero siempre había un momento para vernos, para pensar en mañana. Hace ocho años no mirábamos más allá del día siguiente. Nunca antes había sentido por nadie, lo que por tí sentía era especial.
Una semana después de ese 22 de mayo, yo ya no era tu amiga, y ocho años después de ese 22 de mayo podríamos decir que soy tu mujer, tu compañera, tu pareja, que cada cual piense lo que quiera.
Yo sólo tengo claro una cosa, que tú eres el hombre de mi vida, y eso aunque resulte difícil de pensar ya lo sabía hace muchos años.
Un espacio para compartir pequeños pedazos de esta vida real en la que vivimos.
martes, 22 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
Tercera sesión de quimioterapia.
Las sesiones de químio tienen un sentido igual para los dos el momento inicial la llegada, la bolsa con todos tus goteros el postre especial como yo lo llamo.
Un grupo de enfermeras nos espera, serán ellas las que se ocupen de ti mientras dure la sesión. Sillón reclinable con reposapiés a un lado la mochila con enseres, al otro la maquina que lo dirige todo bolsa a bolsa, gota a gota.
Ahora he pasado a verte llevas una hora, te quedan 5 más para volver a casa. Llevas en una misma vía dos goteros que bajan a la vez cada uno por tu cable con un mismo destino. Tu cuerpo.
No tienes mal aspecto, solo un poco de sueño, pero eso se arregla con una buena siesta. Cuando despiertes tendrás un libro de Buenafuente y el iPod para pasar la tarde.
Yo mientras, espero en una sala, hoy he cogido asiento en una esquina que invita a una cabezada. Las primeras horas aun son llevaderas entre música , crucigramas, libros escritos por amigos... Pero a medida q avanza la tarde todo empieza a cansarme y no quiero otra cosa que no sea estar juntos en casa, descansando.
A veces paso a verte y hablamos y me gustaría estar junto a ti todas las horas y cogerte la mano, transpasarte mi fuerza para que no decaigas, aunque eres fuerte, mas que yo mucho.
Ganas de saber como pasas la noche como estas. Ganas de abrazarte y de pensar que una sesión ha terminado. Llamo a casa un par de veces, hoy con el calor no han subido a verte pero quieren saber como estas.
A las siete de la tarde una enfermera me llama por el pasillo. Dice q te aburres y que le has pedido que me quede contigo. Cogidos de la mano enfrentamos la última bolsa de la sesión. Nos reímos de todo con las enfermeras q te cuidan, ya nos conocen. Suena el pitido que marca el final de la tercera sesión. El sol y 30 grados nos esperan a la salida. Llegamos bien a casa a descansar. Al fin solos, sanos, fuertes y esperanzados. Con ganas de vivir, de luchar y de comernos el mundo. Tú sobretodo, que nos sorprendes a todos cada día un poco más con tu evolución.
viernes, 11 de mayo de 2012
Perder peso, tiene sus trampas.
Cuando el médico o la enfermera te dicen, que tienes que perder peso, o ponerte a dieta, te dan unas hojas donde te explican, que debes hacer 5 comidas al día, sin saltarte ninguna. Los alimentos los dividen en grupos, y cuántos gramos puedes comer de cada grupo, los alimentos que no se pueden juntar, por ejemplo en una misma comida no se puede comer carne y pescado, o comes carne o comes pescado. Además de los alimentos que tienes prohibido comer.
Y por supuesto hay que hacer ejercicio, andar por lo menos 1 hora diaria.
Pasado un mes, tienes control con la enfermera, te toman la tensión, el azúcar y te subes a la báscula.
Los sacrificios dan su fruto, has perdido peso, pero debes continuar con la dieta. Continuas con la dieta, te pesas todas las semanas, hasta que llega un día que la báscula tras varias semanas viendo como marcaba menos peso, de repente marca más, no te lo crees, te bajas y vuelves a subirte, para ver como la báscula marca de nuevo esa cifra, mayor a la de semana anterior. Se te cae el mundo encima, deseas atracar la nevera, pero sabes que no puedes, de echo no te dejan. Debes seguir privándote de esos pequeños placeres que tienes ganas de saborear en tu paladar.
Por lo tanto, los médicos, o la enfermera, ¿no deberían aconsejarte cada cuánto tiempo debes pesarte?.
Seria bueno que valoraran, mediante un test si vas a estar preparad@ psicológicamente para realizar la dieta, o en caso de que engordes, si deberías continuar.
También habría que tener en cuenta el estado anímico, o si tiene algún otro problema de salud.
Otro de los problemas que viene, es la renovación del vesturario, todo comienza cuando empiezas a ver que los pantalones te vienen holgados, o te puedes poner esa camiseta, blusa, falda, o vestido que se te había quedado pequeños. Decides renovar el fondo de armario, te comienzas a probar ropa, pero las tallas siguen siendo las que llevas hasta la fecha, en el mejor de los casos. Algo falla, piensas en tu interior, comienzas a pensar en los que te dicen que te empiezan a ver más delgad@, ¿no me están diciendo la verdad?.
O los fabricantes no terminan de ponerse deacuerdo con los centímetros que debe medir la cintura, de una prenda que debe tener una talla 50-52.
¡¡ Buffff !!, habrá que seguir con los sacrificios, todo sea por la salud.
domingo, 6 de mayo de 2012
Mamá
Ya de primeras, por el hecho de querer ser madres, gastan más energías trayendo a un hijo al mundo, que en el gimnasio haciendo aerobic. Y eso que yo salí pequeñica, me han dicho aunque ahora sea grande y fuerte.
Luego empieza a preocuparse por ti, como si no hubiera otro ser en el mundo más que sus hijos, y pasa las noches sin dormir, y te hace ricos biberones, y te canta canciones de todo tipo para que te duermas.
Una madre como la mía y supongo que como la mayoría juega contigo a las casitas, y te ayuda a hacer los deberes, te arropa por las noches, te hace buenos bocatas para la merienda, te regala para reyes un juego de soperas para que aprendas a cocinar tan bien como ella y está siempre contigo.
Una madre da lecciones de supervivencia para subsistir en este mundo, y te levanta cada vez que tropiezas, te anima a seguir adelante, a luchar.
Una madre es capaz de perdonarle a un hijo todos los errores por muy graves que sean, que haya cometido en un tiempo pasado, sufre y se alegra con todo lo que nos pasa y te invita a comer los domingos y fiestas de guardar unas comidas de sabores que la creías olvidados.
Podría decir muchas cosas de una madre, de MI madre, ella sabe que la quiero, y que la echo de menos ahora que cada una vive en casas diferentes, ella me esta empujando en estos momentos "regulares". Aunque sin duda lo mejor que hizo mi madre por mí fue traerme a este mundo y traer también a mi hermano, que porqué no decirlo una obra de arte única en el mundo, un pilar fundamental en mi vida como mis padres. Porque conforme pasan los años te das cuenta de que los únicos que están a tu lado son ellos.
domingo, 29 de abril de 2012
Cuando uno va de bares aquí en España lo normal es acompañar la caña con una tapa o pincho.
La nueva cocina hace que estos pequeños aperitivos sean cada vez más vangüardistas y curiosos en cuando a diseño, pues quizás el sabor nos resulte familiar al de alguna tapa más "veterana ".
Pero a lo que quiero llegar, es que si alguien entiende de montaditos y tapas ese es mi santo, y no, no estoy casada ni con Arzak o Arguiñano, es que mi señor, se monta unos pinchos la mar de raros, que igual te mezcla una gamba con ternera, que una patata frita con un pimiento y una raba de calamar. Todo sobre una rebanada de pan, con cualquier salsa que tenga a mano. Y una vez coloca todo sobre el pan, engulle el montadito como si se fuera a terminar el mundo.
Ni que decir tiene que mientras el se lo monta bien comiendo, yo me he podido comer tranquilamente el segundo plato de la comida.
Da gusto verlo comer, con parsimonia, midiendo todos los trozos para que sean del mismo tamaño y se quede todo bien agrupado en el pan o pinchado en el tenedor.
Yo me rio, sobretodo cuando tiene todo bien colocado y al ir a comerlo se le desmonta todo sobre el plato y tiene que volver a empezar. Pero me lo paso bien comiendo con él, aunque yo tenga prohibido el pan y muchos de los ingredientes de los montaditos.
La nueva cocina hace que estos pequeños aperitivos sean cada vez más vangüardistas y curiosos en cuando a diseño, pues quizás el sabor nos resulte familiar al de alguna tapa más "veterana ".
Pero a lo que quiero llegar, es que si alguien entiende de montaditos y tapas ese es mi santo, y no, no estoy casada ni con Arzak o Arguiñano, es que mi señor, se monta unos pinchos la mar de raros, que igual te mezcla una gamba con ternera, que una patata frita con un pimiento y una raba de calamar. Todo sobre una rebanada de pan, con cualquier salsa que tenga a mano. Y una vez coloca todo sobre el pan, engulle el montadito como si se fuera a terminar el mundo.
Ni que decir tiene que mientras el se lo monta bien comiendo, yo me he podido comer tranquilamente el segundo plato de la comida.
Da gusto verlo comer, con parsimonia, midiendo todos los trozos para que sean del mismo tamaño y se quede todo bien agrupado en el pan o pinchado en el tenedor.
Yo me rio, sobretodo cuando tiene todo bien colocado y al ir a comerlo se le desmonta todo sobre el plato y tiene que volver a empezar. Pero me lo paso bien comiendo con él, aunque yo tenga prohibido el pan y muchos de los ingredientes de los montaditos.
viernes, 27 de abril de 2012
Yo sufro, tu sufres, ell@s sufren.
Cuando te tratan de cancer, te enfrentas a una enfermedad grave, y que su curación pasa por una larga baja. Pero no solo sufre la enfermedad el paciente, sino todas las personas que te quieren y te rodean, especialmente la que vive contigo.
Esta semana me ha tocado la segunda tanda de "quimio". Primero te hacen análisis de sangre, y como por todos es sabido se debe de ir en ayunas, hasta que te extraen la sangre. El problema vino, porque el martes estábamos el doble de pacientes, para extraernos sangre, porque el lunes fue fiesta, San Jorge, y claro es muy fácil perder los nervios, ver como avanzan los minutos del reloj, todavía estamos esperando y que pronto tienes consulta con el especialista, y sigues allí esperando en ayunas.
Los propios pacientes que llevan más rato esperando comienzan a perder los nervios, y no dudan en echarte en cara que los papeles no los has puesto al final, que todos llevamos un orden y hay que respetarlo. Hablando se entiende la gente, explicamos que habíamos movido los papeles, pero los habíamos puesto al final, y esperármos a que nos llamaran. E igual que nos señalaron con el dedo, después nos pidieron disculpas.
Todos debemos entender, que el personal sanitario es el mismo, seamos 15 personas, seamos 45 personas, por poner un número, para extraernos sangre, tras un día de fiesta.
Al ser la segunda vez que me ponían sesión de "quimio", tras la visita con el especialista, pedir cita para la próxima revisión, fui a la sala donde nos ponen la quimio para pedir hora, a las 14:30, vuelves comido.
Vete a casa, mientras uno prepara la comida, otro prepara la mesa, y lo que te llevarás por la tarde, para hacer un poco más amena la "larga tarde". Llegamos a la hora citada, la enfermera la misma que me había dado anteriormente la hora, estaba bastante estresada, pero no creo que la disculpara de despachar a mi acompañante, que le tenía que pedir una medicación para mi, pero como llegaba el cambio de turno, ya le dije vete y vuelve a las 15:30, que esta enfermera ya no estará.
Yo ya con el gotero puesto, oía como le explicaba que habían estado desbordados por la mañana, que no habían podido localizar a algunos pacientes para cambiarles el día. Así que a todos los pacientes les fueron administrando sus goteros, o en otra sala, o en una habitación, unos minutos más tarde.
Conforme avanzaba la tarde, los pacientes que terminaban con su sesión se iban, quedánse vacía esa misma sala, que solo 3 horas antes estaba más llena que un camarote en una película de los hermanos Marx.
De hecho a la enfermera de la tarde, no le importó que a última hora, hubiera algún acompañante en la sala.
Yo como paciente no tengo ninguna queja del trato profesional que se me está dando por parte de los diferentes enfermeros y médicos que me estan tratado, pero como en todos los trabajos, hay algun@s que con sus contestaciones y forma de tratar al paciente, dejan un mal sabor de boca, ante todo al que nos acompaña, que son la mayoría y los que más sufren la enfermedad de la persona querida.
Esta semana me ha tocado la segunda tanda de "quimio". Primero te hacen análisis de sangre, y como por todos es sabido se debe de ir en ayunas, hasta que te extraen la sangre. El problema vino, porque el martes estábamos el doble de pacientes, para extraernos sangre, porque el lunes fue fiesta, San Jorge, y claro es muy fácil perder los nervios, ver como avanzan los minutos del reloj, todavía estamos esperando y que pronto tienes consulta con el especialista, y sigues allí esperando en ayunas.
Los propios pacientes que llevan más rato esperando comienzan a perder los nervios, y no dudan en echarte en cara que los papeles no los has puesto al final, que todos llevamos un orden y hay que respetarlo. Hablando se entiende la gente, explicamos que habíamos movido los papeles, pero los habíamos puesto al final, y esperármos a que nos llamaran. E igual que nos señalaron con el dedo, después nos pidieron disculpas.
Todos debemos entender, que el personal sanitario es el mismo, seamos 15 personas, seamos 45 personas, por poner un número, para extraernos sangre, tras un día de fiesta.
Al ser la segunda vez que me ponían sesión de "quimio", tras la visita con el especialista, pedir cita para la próxima revisión, fui a la sala donde nos ponen la quimio para pedir hora, a las 14:30, vuelves comido.
Vete a casa, mientras uno prepara la comida, otro prepara la mesa, y lo que te llevarás por la tarde, para hacer un poco más amena la "larga tarde". Llegamos a la hora citada, la enfermera la misma que me había dado anteriormente la hora, estaba bastante estresada, pero no creo que la disculpara de despachar a mi acompañante, que le tenía que pedir una medicación para mi, pero como llegaba el cambio de turno, ya le dije vete y vuelve a las 15:30, que esta enfermera ya no estará.
Yo ya con el gotero puesto, oía como le explicaba que habían estado desbordados por la mañana, que no habían podido localizar a algunos pacientes para cambiarles el día. Así que a todos los pacientes les fueron administrando sus goteros, o en otra sala, o en una habitación, unos minutos más tarde.
Conforme avanzaba la tarde, los pacientes que terminaban con su sesión se iban, quedánse vacía esa misma sala, que solo 3 horas antes estaba más llena que un camarote en una película de los hermanos Marx.
De hecho a la enfermera de la tarde, no le importó que a última hora, hubiera algún acompañante en la sala.
Yo como paciente no tengo ninguna queja del trato profesional que se me está dando por parte de los diferentes enfermeros y médicos que me estan tratado, pero como en todos los trabajos, hay algun@s que con sus contestaciones y forma de tratar al paciente, dejan un mal sabor de boca, ante todo al que nos acompaña, que son la mayoría y los que más sufren la enfermedad de la persona querida.
miércoles, 25 de abril de 2012
Tenemos que tratar con educacion a los pacientes
Humanidad. Eso quiero en los centros médicos. Y que yo sepa eso es gratis y no entiende de recortes.
Ayer estuve todo el día en un hospital, acompañando a mi santo a ponerse su gotero de quimio. El segundo ya.
Las enfermeras no eran las mismas de la otra vez, y había una con muy malas pulgas. Nada más llegar ya me dijo que yo no me podía quedar en la sala con mi novio ni dos minutos. Oiga márchese de aqui que me estorba y me esta poniendo histérica. Y me marché a la sala de espera.
Cuando cambiaron de turno a las tres y media volví a la sala para hacer unas preguntas a la enfermera que estaba entonces. Mucho mejor esta vez pues incluso me dejaron una silla para estar con mi chico una hora.
Se pueden entender los nervios por la cantidad de gente que había ayer en el hospital, pues el lunes fue fiesta en Zaragoza y tenían que tratarse las personas del lunes y las del martes, pero el personal de una unidad de oncología debería ser más humano por encima de cualquier circunstancia.
Hoy hemos ido al centro de salud, a ponerse mi santo unas inyecciones, y ya le hemos recordado a la sustituta de nuestra enfermera que el lunes tengo que ir yo a pesarme, para controlar mi dieta. Y muy amablemente me ha dicho la señora que "hay que asumir que algunas nacen estupendas y no se engordan nunca y otras sois gordas y no podeis hacer nada". Si te mareas por la calle porque pasas hambre me metes a un bar y te tomas una cocacola cero. (Que no me financia la Seguridad Social). Toma ya contestación.
Así que estoy negra, a punto de comerme a una enfermera, que no tenga alto el azúcar, por aquello de las calorías, y mientras le daremos a mi chico buenos pasteles para que se le haga la vida un poco más dulce.
Ayer estuve todo el día en un hospital, acompañando a mi santo a ponerse su gotero de quimio. El segundo ya.
Las enfermeras no eran las mismas de la otra vez, y había una con muy malas pulgas. Nada más llegar ya me dijo que yo no me podía quedar en la sala con mi novio ni dos minutos. Oiga márchese de aqui que me estorba y me esta poniendo histérica. Y me marché a la sala de espera.
Cuando cambiaron de turno a las tres y media volví a la sala para hacer unas preguntas a la enfermera que estaba entonces. Mucho mejor esta vez pues incluso me dejaron una silla para estar con mi chico una hora.
Se pueden entender los nervios por la cantidad de gente que había ayer en el hospital, pues el lunes fue fiesta en Zaragoza y tenían que tratarse las personas del lunes y las del martes, pero el personal de una unidad de oncología debería ser más humano por encima de cualquier circunstancia.
Hoy hemos ido al centro de salud, a ponerse mi santo unas inyecciones, y ya le hemos recordado a la sustituta de nuestra enfermera que el lunes tengo que ir yo a pesarme, para controlar mi dieta. Y muy amablemente me ha dicho la señora que "hay que asumir que algunas nacen estupendas y no se engordan nunca y otras sois gordas y no podeis hacer nada". Si te mareas por la calle porque pasas hambre me metes a un bar y te tomas una cocacola cero. (Que no me financia la Seguridad Social). Toma ya contestación.
Así que estoy negra, a punto de comerme a una enfermera, que no tenga alto el azúcar, por aquello de las calorías, y mientras le daremos a mi chico buenos pasteles para que se le haga la vida un poco más dulce.
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