domingo, 21 de marzo de 2010

Bustamante tan cerca y tan lejos.


De todos es sabido que en todo evento de firma de discos con fans histéricas hay mucho personal de seguridad para contener a las masas.
Policía Municipal, guardaespaldas, “gorilas”, y “chimpancés”.
Esta gente se dedica a impedir el paso a los que les molestan y que por no llevar seis horas de fila como otras, no tienen derecho a dar la mano o a besar a su ídolo.

A veces me da la impresión de que las fans en vez de boli y papel llevamos armas arrojadizas.

Este sábado pasado firmaba discos Bustamante en el centro comercial Augusta, y yo, antes de ir a buscar al Avelino, que lo tengo muy visto, me quedé embobada viendo al Busta, le oí cantar, y firmar cientos de discos. Por la plataforma pasaban abuelas, mujeres maduras con bebés y fans adolescentes. Todo iba bien, y mejoró la cosa cuando bajó las escaleras, y se acercó a firmar a las personas en silla de ruedas que tenía justo delante de mí.

Se me desataron los nervios como a una quinceañera, tan cerca… en un arranque le pedí dos besos y cuando Busta se acercó a dármelos…. Apareció el gorila de turno, me echó para atrás, me dio un manotazo, y me dejó sin besos.
Increíble lo de las medidas de seguridad, ni que llevara un bazoka.

Ya no entro a discutir que este señor pelado como una bola de billar y con cara de perro policía, me conoce desde hace tres años, y sabe quien soy perfectamente, menos mal que no le pedí colarme por los pasillos.

Así el asunto, me salí de la marabunta, llorando como una magdalena de la misma rabia de tenerlo tan cerca y que se nos ponga en medio un tipo que, de acuerdo hace su trabajo, pero que casualidad a mí no me dejó y a otras sí. ¿dónde está la diferencia?
Me di la vuelta, y me fui al Carrefour a comprar, a ver a mi Avelino que a ese le puedo dar todos los besos que quiera y aunque no canta demasiado bien es mi guardaespaldas.

martes, 9 de marzo de 2010

Los almuerzos de Avelino




Ya sabemos que Avelino es un ser que come como una lima y no sabemos luego donde lo mete.
Ave, es muy dado a los almuerzos semanales con sus compañeros de curro, y aunque al principio sólo salía los viernes, ahora con esto de la crisis sale también algunos miércoles y algún domingo que trabaja.

Un almuerzo como Dios manda de este hombre se compone por lo general de un café con leche una ración de churros y un pincho de tortilla no tan buena como la de la foto que está hecha por mí.

Es una manera de ir al trabajo con alegría, vamos con las ganas de que lleguen las 11 para sentarse alrededor de una mesa e intercambiar opiniones sobre como está el mundo.

No tiene otro placer, bueno placer que se pueda contar que este, así que le dejaremos que se de el gustazo siempre y cuando no haga comparaciones con las comidas caseras, que tienen su aquel y su ración de cariño.

lunes, 8 de marzo de 2010

Porgresos de cocina



No es este un blog de cocina ni es este su fin, pero me gusta cocinar, me relaja y he progresado algo en esto de los fogones y no hablo de hacer sopas de sobre, que también, sino de hacer una tortilla de patatas, de hacer unas migas aragonesas con su huevo frito, unas croquetas de cocido, de jamón, de borrajas o de lo que se tercie o unas rosquillas, un brownie, o unos huevos tontos (plato aragonés de Jueves Lardero, que se hace con huevos, pan de días anteriores, chorizo y ajos).

Reconozco que antes de emanciparme no pasaba de las ensaladas de lechuga y los macarrones carbonara, pero la necesidad de aprender te hace crecer, será también que he tenido buenos maestros que para eso son familia de cocineros, y durante años en su casa les ví divertirse en la cocina y me enseñaron un poco de todo.

Cocinar no es difícil, todo es ponerse y ayudarse si fuera preciso de un libro de cocina no es pecado, si le pierdes el miedo la cocina es un placer que el estómago y la familia agradece, y que sólo enturbia la hora de fregar los platos y otros utensilios.

Valdespartera despega poco a poco.



El barrio de “ya no tan reciente construcción” empieza a llenarse poco a poco de negocios, y en los próximos meses tendremos a escasos metros de casa una óptica un supermercado, una clínica dental, una agencia de viajes y una tintorería.

En mayo nos abrirán el centro de salud, (después de que hace algunos meses finalizara su construcción), y para el año que viene esperamos ver funcionar los primeros tranvías.

Algunos vecinos llevan viviendo cinco años en los que han visto los progresos de este barrio, pues hasta que crearon y mejoraron la línea de bus C3 los taxis te traían a casa con un suplemento como si te llevaran fuera de los límites de la ciudad, y no había medios para llegar al centro urbano.

Ahora tenemos fruterías, tiendas de ropa de niños, tiendas de frutos secos y encurtidos, peluquerías, bares, cajas de ahorros y un supermercado que a mí me cae bastante lejos.

Queda mucho por hacer, pues hay zonas del barrio, donde no llega el autobús, y en las que no hay ni una tienda para comprar pan. No hay farmacias, ni estancos, ni buzones de correos, no hay cabinas de teléfono, ni máquinas de recarga de abono transporte, ni una iglesia, ni instituto, ni biblioteca o piscinas municipales.

Bajar a la Plaza de España cuesta unos 45 minutos, y visitar a la familia más de una hora y media en autobús, porque la ciudad crece y los recursos de los nuevos barrios surgen muy despacio, hay quien compara Valdespartera con otros barrios ya consolidados en los que al principio no había casi de nada.

Esperaremos, pero creo que había que pensar un poco en lo que necesita un barrio con más de 7000 vecinos empadronados que está más dejado que otros.
Barrios como Parque Goya tienen tres líneas de bus, oficina de correos, supermercados y su número de vcinos empadronados no es superuor al de Valdespartera.

Nos hicieron casas protegidas a un precio razonable, pero eso no quiere decir que no tengamos derecho a tener de todo. Tendremos paciencia aunque dicen que esta se agota.

En la foto vemos las obras de la línea de tranvía que circulará por el barrio el año que viene.

jueves, 4 de marzo de 2010

Jornadas de trabajo abusivas

No puedo más, y tengo que sacar hacia fuera lo que pienso, no entiendo nada, cada vez menos.

Esto de la crisis me está volviendo loca.
Las empresas tienen ahora la dinámica de ir cambiando los horarios de los trabajadores, para rotar por todos los turnos o para trabajar un sábado una hora más y aquel que no esté de acuerdo puede ser despedido, y punto.

Ni que decir tiene que no se busca a ningún sustituto para las personas que puedan llegar a marcharse.

Estamos así, ante un caso de reducir las plantillas laborales al máximo, dejando a los cuatro trabajadores que quedan hasta altas horas de la tarde los días que ocurre algo extraordinario en la empresa.

Jornadas de 10 horas durante dos días consecutivos, a cambio de algo que no sé si es un día de fiesta o una puñalada en la espalda, porque a los que mandan arriba les da lo mismo que luego necesites un permiso para ir al médico o para cambiarte de casa.

Esto es trabajar, trabajar duro, y no estar sentado en una silla gobernando un mundo, perdón, un mundo no, una plantilla de señores que curran de sol a sol, que llegan a su casa destrozados, sin ganas de nada, que no sea dormir.

Yo no quiero bromear con esto, no me quiero callar lo que pienso, y aunque no pueda escribir aquí todas las palabras que se me pasan por la cabeza-pues son impropias de una mujer como yo- me parece vergonzoso, tener a tu cargo a un persona todas las horas del día a tu servicio, todos los días que la necesitas, por un sueldo miserable que no da para comer, debería provocar en los jefazos un reconcomer en el alma si es que la tienen.

Son inhumanos, lo sé, y a más de uno se le debería caer la cara de vergüenza cuando analiza el funcionamiento de su empresa, pero lo único que ves es como se parten de risa tus superiores delante de ti, que sales agotado, y nunca sabes si es por lo orgullosos que están de ti o porque se les ha subido el vino de la comida, en el mejor restaurante de la ciudad, a la cabeza.

Lo siento, hoy me habeís pillado de mala leche. Mañana será otro día.

lunes, 1 de marzo de 2010

La tortilla de patatas

El martes pasado quise hacer una tortilla de patatas para llenar el buche de Avelino, y para celebrar de alguna manera que me abuela si viviera hubiera cumplido 89 años.

Y en vez de tortilla normal, redondita, y doradica, me salió una especie de tortilla deconstruida que la llaman ahora los modernos.

Cachis en la mar!! se me escurrió el huevo, y puse la vitro perdidica de aceite, me cogí tal cabreo que me senté en el sofá a ver la tele y a llorar como una mona.

Una cosa es que no me hubiera quedado como le quedaban a mi yaya, delgdica para llevar en fiambrera, y sabrosa, perosemejante destrucción... tampoco era para eso.

Una qje ya nbo es nueva en hacer tortilla de patatas porque al Avelino le encantan, se hizo mil pregntas sobre porqué se quedó el huevo pegado a la sartén que estaba pringada de aceite, porque se me había roto todo.

¿¿Quizás es que la sartén era pequeña??, ¿¿¿que había mucha patata y pocos huevos???, no sé, no sé nada, pero en fin, la próxima saldrá mejor, porque será para las visitas.

No me puedo rendir, no me dejan ni Avelino ni mi abuela si me viera me dejaría rendirme ante nada, su recuerdo, siempre está con nosotros y aunque tarde le dedico unas palabras en mi diario de vida, porque donde esté igual tiene un mac y me puede leer como si fuera el "Pronto"

Llenar la vida de vacios

Llevo semanas sin sentarme a escribir algo, y se me llena la cabeza de ideas, así que las aglutimo todas en una entrada, y con eso nos damos por conformados.

Vivo mezclando las tareas de mujer fregona, en esa casa llena de polvo de tranvía, y quejándome, como siempre de aquellos que trabajan sin saber lo que hacen. Camareros que toman mal la nota y con los que luego te toca discutir, vecinos que roban bombillas, novios que no saben que no quieren...

Para desconectar de este mogollón me fui de compras, a por un pantalón que o me hiciera muy gorda.

Agarré dos pantalones negros, y me los metí al probador, y para mi sorpresa una talla 54 es ahora unos dos dedos mas pequeña que una 52 de hace dos años. Se me quedó tal cara de idiota que me fui a cenar fuera a llenar bien la panza.

Menos mal que para aliviar las penas me he juntado con amigos, que consiguen hacerme olvidar la hipocresía de los que mandan y que por muchas cosas que me pasen siempre están ahí.

Ellos me hacen reir, y con ellos me creo algo más que una parada que no sabe encontrar un trabajo en medio de tanta crisis a la que no podremos vestir de Armani, y que no puede salir de su casa, para desconectar porque aun no le ha tocado el Euromillón de la Primitiva, eso sí tengo la lotería del amor, que también ayuda, amor al que quiero hacer reir, y no sé como hacerlo.