Cuando todo el mundo llena las estaciones de tren de maletas porque se va o porque vuelve de vacaciones, cuando salen por la tele, las playas de media España llenas de guiris y de los propios del pais, con la tortilla de patatas, la cañita y el transistor, tú lo primero que quieres es coger el montante y largarte al primer pueblo de la carretera.
¡Qué agobio de ciudad por Dios!, y cuanto calor estamos pasando este veranito.
Tú ves alrededor a gente que no sabes si es pariente de Antonio Machín o es que se ha tostado vuelta y vuelta en Marbella.
Ayer, ni viendo las fotos de hace dos veranos nos conseguimos quitar el mono de vacaciones que tenemos Ave y yo. Al contrario, nos quedamos con las ganas de volver, pero no hay "money".
Haber si esta tarde, el cuerpo me da un respiro, y me escapo a la piscina municipal a hacer unos largos y a coger un poco de color, que estoy más blanca que las paredes de mi casa.
Un espacio para compartir pequeños pedazos de esta vida real en la que vivimos.
martes, 28 de julio de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
Vida
Ya echaba yo de menos eso de ponerme a escribir en un blog. En mi blog. Señor, que dura es ola vida sin internet. Una se acostumbra a una serie de cosas, y llega a un punto que no sabe vivir sin ellas.
También me voy dando cuenta de que el amor a veces tiene fecha de caducidad y que con los años sólo nos sirve para vivir de los recuerdos que un día nos dejó.
Pobres de aquellos que pasaron sus bodas de plata separados!!!!
Aunque no es de extrañar cuando muchos años han vivido ese día desde la distancia.
No sé aún cuanto daño puede hacer el amor, ni cuanto nos puede hacer disfrutar, pero estoy segura de que da más ocasiones para disfrutar que para otra cosa.
En fin, no me da para más el rato de estancia en este mí ordenador, así que me retiro a mis calurosos aposentos, donde en estos días de calor, hemos visto marcar 45 grados al sol.
A la próxima visita que te haga te hablaré de sueños y de otras historias que la vida me produce lejos del que durante muchos años fue mi hogar.
También me voy dando cuenta de que el amor a veces tiene fecha de caducidad y que con los años sólo nos sirve para vivir de los recuerdos que un día nos dejó.
Pobres de aquellos que pasaron sus bodas de plata separados!!!!
Aunque no es de extrañar cuando muchos años han vivido ese día desde la distancia.
No sé aún cuanto daño puede hacer el amor, ni cuanto nos puede hacer disfrutar, pero estoy segura de que da más ocasiones para disfrutar que para otra cosa.
En fin, no me da para más el rato de estancia en este mí ordenador, así que me retiro a mis calurosos aposentos, donde en estos días de calor, hemos visto marcar 45 grados al sol.
A la próxima visita que te haga te hablaré de sueños y de otras historias que la vida me produce lejos del que durante muchos años fue mi hogar.
domingo, 12 de julio de 2009
Si no quieren verte
Volver una foto de espaldas, quitarla del marco y esconderla, romperla o esconderla en un cajón, son gestos que significan que no quieres ver a la persona de la misma o que ya no la quieres, no la aprecias o no te importa.
Es complicado reaccionar cuando llegas a una casa donde hay fotos tuyas y ves que tu cara no se ve por ninguna parte.
Lo que se siente es una mezcla entre rabia y malestar y te sobreviene la cabeza la idea de que algo has hecho para que esto suceda.
Sólo sé que aquella persona que puso mi foto del revés no ha conseguido borrarme de su vida, porque le guste o no soy parte de ella, por mucho que ya no quiera verme y se haya olvidado de mi existencia.
lunes, 6 de julio de 2009
Salvar la distancia
Ya se que en los últimos días tengo el blog alhgo abandonado. Y es que visito poco mi mac por falta de tiempo.
Mi casa queda lejos de la suya y cuando llego a la casa del ordenador, me dedico a mi madre que vive también en esa casa.
Estar en el hogar familiar es ahora diferente a hace un mes, porque ahora vengo de visita, a llevarme poco a poco mis cuatro cosas, y a ver que la gente sigue por aquí viva sin desfallecer.
Me gusta coger el C3 y venir a la urbe, ver el centro, las tiendas, la gente... todo es diferente.
Y cuando llega la hora de partir con la bolsa a cuestas, me cuesta cerrar la puerta, aun sabiendo que mañana volveré.
Me cuesta cerrar la puerta, porque no quiero ver llorar a nadie tras mis pasos, ni como el perro araña la puerta pidiendome que vuelva a casa.
No quiero irme sin asegurarme de que todo estará en su sitio cuando venga otra vez.
No quiero lágrimas en mi despedida, estaré bien en mi nuevo hogar, aunque lejos de la familia, pero bien al fin y al cabo.
Sólo si tú, si él, si ella si mi acompañante actual d vida, estais bien, soy capaz de sonreir definitivamente.
Las distancias son salvables si se quiere, y no hay camino largo que recorrer si lo que aguarda a la llegada es un deseo, es un beso perruno o un abrazo materno.
Mi casa queda lejos de la suya y cuando llego a la casa del ordenador, me dedico a mi madre que vive también en esa casa.
Estar en el hogar familiar es ahora diferente a hace un mes, porque ahora vengo de visita, a llevarme poco a poco mis cuatro cosas, y a ver que la gente sigue por aquí viva sin desfallecer.
Me gusta coger el C3 y venir a la urbe, ver el centro, las tiendas, la gente... todo es diferente.
Y cuando llega la hora de partir con la bolsa a cuestas, me cuesta cerrar la puerta, aun sabiendo que mañana volveré.
Me cuesta cerrar la puerta, porque no quiero ver llorar a nadie tras mis pasos, ni como el perro araña la puerta pidiendome que vuelva a casa.
No quiero irme sin asegurarme de que todo estará en su sitio cuando venga otra vez.
No quiero lágrimas en mi despedida, estaré bien en mi nuevo hogar, aunque lejos de la familia, pero bien al fin y al cabo.
Sólo si tú, si él, si ella si mi acompañante actual d vida, estais bien, soy capaz de sonreir definitivamente.
Las distancias son salvables si se quiere, y no hay camino largo que recorrer si lo que aguarda a la llegada es un deseo, es un beso perruno o un abrazo materno.
viernes, 26 de junio de 2009
Pareja en aprendizaje
Atención que vienen curvas, y ya se sabe que las curvas marean un poco.Avelino y yo, ya somos una pareja en prácticas, y poco a poco iremos pasando por los distintos niveles del aprendizaje de la convivencia esta que tantos quebraderos de cabeza nos da.
Nos repartimos las tareas de manera que él quiere hacerlas todas y yo también, bueno todas no, que la cocina me la deja para mí.
Poco a poco vamos aprendiendo a manejar la asquerosa lavadora que no centrifuga, y a hacer una cama de 1,35 de la que nos cuesta despertar cada mañana.
Aceleramos con el carro de la compra en la tienda esta donde curra Avelino para que a tiempo llegue a trabajar y nos vamos apañando con el polvo de los muebles, con la rampa del garaje, y con el suelo de parqué.
De momento cenamos a las doce de la noche y hacemos un poco vida de aves nocturnas, nos vamos haciendo al barrio, al autobús que siempre se me escapa y a los aviones, pero todo eso es secundario cuando hay amor y en la cama de vez en cunado nos damos unas patadas por no controlar el espacio disponible.
sábado, 20 de junio de 2009
Empezar de nuevo
Cuando se mira atrás, y fijas la vista en algo, quieres decir que añoras algo que ya no tienes y que en algún momento de tu vida te hizo feliz, o disfrutabas con ello y ahora volver atrás ya no se puede.
Ya no puedes encontrar aquella playa que te esperaba cada mes de julio, ni aquellos viajes por media península. Además hoy por hoy siento que tengo infinitas obligaciones que cumplir en mi nueva vida, que algunas cosas me da y otras me quita.
Ya no puedo ponerme aquel vestido azul lleno de flores de nuestra primera cita, porque le he cogido gusto a comer de todo y me da igual a lo que sepa y de que país venga (no me entiendas mal, quiero decir que me gusta ir de restaurantes).
Ya no me rio como antes y sé que a tí Avelino, te gustaría verme reir por cualquier cosa.
Casi no leo porque me gusta que otros me lean a mí, y he descubierto que lo que tanto cuesta conseguir se esfuma a toda velocidad.
Cunado miro atrás encuentro días de vino y rosas, de amor y risas, de amigos y de cubata, y si miro adelante veo mis alas abiertas para volar, y busco días de amor y convivencia, de patatas guisadas, de estofados caseros y de vacaciones en un barrio vacio, pero contigo.
Con un vestido tres tallas más grande que aquel azul de la primera vez, con muchos sueños por hacer y descubriendo que lo único que no ha cambiado es que sigo escribiendo, respirando, pensando, soñando... es que sigo viva.
Ya no puedes encontrar aquella playa que te esperaba cada mes de julio, ni aquellos viajes por media península. Además hoy por hoy siento que tengo infinitas obligaciones que cumplir en mi nueva vida, que algunas cosas me da y otras me quita.
Ya no puedo ponerme aquel vestido azul lleno de flores de nuestra primera cita, porque le he cogido gusto a comer de todo y me da igual a lo que sepa y de que país venga (no me entiendas mal, quiero decir que me gusta ir de restaurantes).
Ya no me rio como antes y sé que a tí Avelino, te gustaría verme reir por cualquier cosa.
Casi no leo porque me gusta que otros me lean a mí, y he descubierto que lo que tanto cuesta conseguir se esfuma a toda velocidad.
Cunado miro atrás encuentro días de vino y rosas, de amor y risas, de amigos y de cubata, y si miro adelante veo mis alas abiertas para volar, y busco días de amor y convivencia, de patatas guisadas, de estofados caseros y de vacaciones en un barrio vacio, pero contigo.
Con un vestido tres tallas más grande que aquel azul de la primera vez, con muchos sueños por hacer y descubriendo que lo único que no ha cambiado es que sigo escribiendo, respirando, pensando, soñando... es que sigo viva.
viernes, 12 de junio de 2009
Para escribirte un verso
Para escribirte un verso
no necesito una rima
ni una estrofa perfecta
necesito sentir. Con eso basta.
Para hacer un poema
que no sea un soneto
o una lira, no necesito nada,
nada además de corazón.
Para escribir un verso
no hay que ser Machado o Becquer
na hoy que saber de normas,
no es obligatorio.
Basta con soñar, con pensar,
con estar enamorado de la vida,
a mi me basta
con tenerte a mi lado cada día.
Para escribirte un verso...
no necesito una rima
ni una estrofa perfecta
necesito sentir. Con eso basta.
Para hacer un poema
que no sea un soneto
o una lira, no necesito nada,
nada además de corazón.
Para escribir un verso
no hay que ser Machado o Becquer
na hoy que saber de normas,
no es obligatorio.
Basta con soñar, con pensar,
con estar enamorado de la vida,
a mi me basta
con tenerte a mi lado cada día.
Para escribirte un verso...
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