jueves, 6 de febrero de 2014

Sexo con una máquina de 20 centimetros

Hoy he ido a un médico de esos que te revisan la intimidad. Uno de esos lugares que todas odiamos pisar.

La señora agradable sí que ha sido porque la verdad no ha sido trabajo fácil hacer un papanicolau.
Primero subase a un sillón que ya de por sí remueve las tripas, pues te deja con una pierna mirando a Barcelona y otra mirando a Finisterre.

Luego te dicen que te relajes mientras te enseñan un tubo metálico, espantoso y largo. De unos 12 cms de largo. Y que empujan bien adentro por un agujero remoto, luego te estiran. Joder que no somos chiclés.

A mi la tía me ha dicho que me imaginará teniendo relaciones con mi pareja. Sí vamos lo mismito es.
El sillón no es mi cama de 1,50, el tubo ese es más largo de lo que muchos hombres quisieran medir :-) y desde luego usted no está buenorra. No me pone usted nada.

Además en esa situación una no se relaja ni aún pagando. Es imposible. Me ha dicho que cantara algo, para relajarme. Sí, pa eso estaba yo, para cantar.
Bueno entre tanto con tres tubos metidos en mis asuntos internos, mi cara era de dolores insostenibles.

En diez minutos asuntó liquidado. Ostras que minutos más largos. Y que difícil me lo has puesto, me dice la médico. Joder oiga es que una no es facilona y llevo 8 meses sin joder, hablando mal.

Y ciertamente comparar esto con una relación carnal es complicado. El sexo es más placentero aunque sea sin amor. Que hay dolor, pues también , pero al menos la compañía es mucho más agradable y por lo general aunque dure tres horas se hacen más cortas q diez asquerosos minutos.

La verdad que ahora me duele todo, pero la paso. Ahora lo escribo y me río, pero ya me gustaría a mi ver a muchos hombres pasando por eso.