Parece cosa fácil desenchufarla de un lado y ponerla en otro... nada de eso, no. Estas cosas hay que hacerlas con calma y espacio.

Cuando tienes todo colocado, la impresora no funciona, y te dice tu santo... es que la he apagado yo sin querer. No es nada grave, pero antes de encender un botón ya piensas que has conectado algo mal.
Se cruzan los cables, los enchufes no pasan por debajo de la mesa, hay un cable que no llega a la clavija y hay que mover los aparatos para que todo conecte...
Ahora entiendo a mi santa madre cuando dice que está cansada de ver tanto cable por medio. Si es que es lógico, porque luego se ven y queda horroroso.
Lo mejor de todo es que aprovechas ya que mueves muebles, para limpiar, y encuentras cosas que creías perdidas hace siglos, y salen unas pelusas tamaño peluquín,
Bueno, al fin, después de un buen rato de cruzar cables hicimos que todo funcionara, y ahora al menos no me tengo que agachar para escanear unos papeles, y los folios no se doblan en la impresora por falta de altura.
Por si estaba poco cansada, cuando acabamos de ordenar, a mi santo se le antojaron unas empanadillas caseras, nada de producto congelado que es muy sibarita el señor :-)
Así que me pasé tres cuartos de hora picando verduritas, haciendo un sofrito y montando las empanadillas. Pero esto es más para otra entrada de cocinas varias.
1 comentario:
yo creo que de vez en cuando es recomendables, cambiar las cosas de sitio, para verlo distinto, y para limpiar.
Publicar un comentario