La libertad es algo efímero, porque no se puede sentir, no se puede tocar, pero es necesaria como el aire.
No nos pensemos que sólo están privados de libertad, los presos que no ven la calle, o aquellos que por circunstancias de la vida no se pueden mover.
La libertad es algo más que salir a la calle a dar un paseo.
Para mí, la libertad reside también en poder manejar mi vida a mi antojo, poder hacer con ella lo que quiera, sin que nadie me diga lo que tengo que hacer.
Cuando, se intenta superar un bache, poco a poco, y en ocasiones te vuelves a hundir, la libertad, reside en tomarte las cosas al ritmo que deseas, en decidir como, cuando y porqué quieres hacer las cosas, y eso, nos guste o no, es algo que sólo podemos hacer nosotros mismos.
Un espacio para compartir pequeños pedazos de esta vida real en la que vivimos.
viernes, 28 de septiembre de 2007
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Los caminos de la vida
Dicen que la vida está para vivirla.
Pero hay dias en los que no me apetece lo más mínimo vivir.
No le encuentro razón alguna a esto, pero es lo que hay.
Es una realidad.
Estoy, como se diría de manera vulgar "chof", estoy de bajón.
Puede que influya la pelea diaria con la vida, puede que sea una insatisfacción conmigo misma, y que al mirarme la espejo no me vea, como me gustaría verme.
Se que hay problemas peores que estar en el paro y querer formar una vida al lado de la persona a la que quieres, es como perseguir un sueño que nunca vas a alcanzar.
Hace unos días hablaba del fracaso y lo cierto es que mi estado anímico de hoy, algo tiene que ver con eso.
No encuentro nada que me motive para caminar, aunque se que podría ser peor.
Menos mal que al fondo del tunel, cuando parece que ya no hay salida, siempre veo una luz que me anima a seguir, siempre queda el apoyo de un "alguien", que me hace ver las cosas de otra manera.
Dicen que los caminos de la vida tienen piedras, y yo, debo haber cogido el peor de los caminos, pero creo que alguna vez, las piederas se acabrán. Seguro.
Pero hay dias en los que no me apetece lo más mínimo vivir.
No le encuentro razón alguna a esto, pero es lo que hay.
Es una realidad.
Estoy, como se diría de manera vulgar "chof", estoy de bajón.
Puede que influya la pelea diaria con la vida, puede que sea una insatisfacción conmigo misma, y que al mirarme la espejo no me vea, como me gustaría verme.
Se que hay problemas peores que estar en el paro y querer formar una vida al lado de la persona a la que quieres, es como perseguir un sueño que nunca vas a alcanzar.
Hace unos días hablaba del fracaso y lo cierto es que mi estado anímico de hoy, algo tiene que ver con eso.
No encuentro nada que me motive para caminar, aunque se que podría ser peor.
Menos mal que al fondo del tunel, cuando parece que ya no hay salida, siempre veo una luz que me anima a seguir, siempre queda el apoyo de un "alguien", que me hace ver las cosas de otra manera.
Dicen que los caminos de la vida tienen piedras, y yo, debo haber cogido el peor de los caminos, pero creo que alguna vez, las piederas se acabrán. Seguro.
martes, 25 de septiembre de 2007
Avelino va de tardes
Avelino, como ya he dicho otras veces es el hombre que me llena la cabeza, el corazón y la vida entera, ese por el que me desvivo.
Y de normal, cuando tiene las tardes libres, acude a mi casa y me lleva a tomar algo, y estamos un rato juntos.
Cuando le cambian el turno, me quedo en casa, pensando en él, pues no me creo capaz ponerle los cuernos con mi sombra.
Es para mi como si un día tuviera 48 horas y las horas no avanzaran.
De vez en cuando voy a verlo al trabajo, con la excusa de comprar algo y lo persigo por toda la tienda.
De vez en cuando en la soledad de me casa se me cae alguna lagrim cuando nadie me ve, ¿será eso amor? no tengo ni idea pero menos mal que son solo unos días y que a veces lo saco de la cama y nos tomamos un café al amanecer.
Sino esto sería más largo que un día sin pan.
Se que muchos no lo entenderán pero es algo a lo que nunca me termino de acostumbrar, aunque a veces suceda.
Es lo que tiene la realidad, que a veces es complicada de aceptar aunque sean pequeñeces.
Y de normal, cuando tiene las tardes libres, acude a mi casa y me lleva a tomar algo, y estamos un rato juntos.
Cuando le cambian el turno, me quedo en casa, pensando en él, pues no me creo capaz ponerle los cuernos con mi sombra.
Es para mi como si un día tuviera 48 horas y las horas no avanzaran.
De vez en cuando voy a verlo al trabajo, con la excusa de comprar algo y lo persigo por toda la tienda.
De vez en cuando en la soledad de me casa se me cae alguna lagrim cuando nadie me ve, ¿será eso amor? no tengo ni idea pero menos mal que son solo unos días y que a veces lo saco de la cama y nos tomamos un café al amanecer.
Sino esto sería más largo que un día sin pan.
Se que muchos no lo entenderán pero es algo a lo que nunca me termino de acostumbrar, aunque a veces suceda.
Es lo que tiene la realidad, que a veces es complicada de aceptar aunque sean pequeñeces.
sábado, 22 de septiembre de 2007
El fracaso
Hoy me siento fracasada.
Fracasada como el empollón que suspende un examen crucial, el deportista que pierde una final, o el artista que no vende sus obras.
Fracasada, por perder en una semana tres buenas oportunidades de trabajar en empresas que merecían la pena.
Fracasada, porque creo haber hecho lo posible y lo imposible para conseguir esos puestos a los que aspiraba y en los que estaba interesada por muchas razones.
Fracasada porque en algunos casos siento que han jugado conmigo, y eso me hace sentir como un títere al que le mueven los hilos.
No nos vayamos a pensar que todo el mundo sabe fracasar de igual manera.
Y menos aún, los que están acostumbrados a triunfar.
Pero la vida, en esta semana, y con el paso de los años, me ha enseñado que es más fácil fracasar que triunfar.
Pero esa es mi realidad, nos guste o no.
Fracasada como el empollón que suspende un examen crucial, el deportista que pierde una final, o el artista que no vende sus obras.
Fracasada, por perder en una semana tres buenas oportunidades de trabajar en empresas que merecían la pena.
Fracasada, porque creo haber hecho lo posible y lo imposible para conseguir esos puestos a los que aspiraba y en los que estaba interesada por muchas razones.
Fracasada porque en algunos casos siento que han jugado conmigo, y eso me hace sentir como un títere al que le mueven los hilos.
No nos vayamos a pensar que todo el mundo sabe fracasar de igual manera.
Y menos aún, los que están acostumbrados a triunfar.
Pero la vida, en esta semana, y con el paso de los años, me ha enseñado que es más fácil fracasar que triunfar.
Pero esa es mi realidad, nos guste o no.
viernes, 21 de septiembre de 2007
210 euros
No me salen las cuentas, ni de cabeza, ni con calculadora, ni haciendo logaritmos.
Si sumo los ingresos de mi unidad famiiar, es decir de la que tengo que formar, me, doy cuenta de que que no hay manera de sacar las cosas adelante.
Avelino y yo, no somos mileuristas, somos currantes.
Así, que con sus ingresos, más la ayuda que el Gobierno da por alquiler, no tenemos ni para pipas
La ayuda es la misma para alquien que paga de alquiler 600 euros, que para alguien que paga 350. Algo que no es proporcional.
Además, para beneficiarse de estas cosas, hay que cumplir unos requisitos, porque aquí no te dan nada regalado.
Uno de los requisitos, es ser menor de 30 años y, que yo sepa, uno puede hacer muchas cosas, pero no puede rejuvencer y quitarse años de encima.
Cada vez nos ponen antes los cortapisas, y en vez de facilitar las cosas, nos las complican.
Primero porque como Avelino tiene más de treinta años no tenemos derecho a las ayudas, y además, porque no creo que aquí 210 euros me arreglen la vida.
La realidad es que las cosas no tienen correlación, y no hay arreglo fácil.
Pero todo se andará.
Si sumo los ingresos de mi unidad famiiar, es decir de la que tengo que formar, me, doy cuenta de que que no hay manera de sacar las cosas adelante.
Avelino y yo, no somos mileuristas, somos currantes.
Así, que con sus ingresos, más la ayuda que el Gobierno da por alquiler, no tenemos ni para pipas
La ayuda es la misma para alquien que paga de alquiler 600 euros, que para alguien que paga 350. Algo que no es proporcional.
Además, para beneficiarse de estas cosas, hay que cumplir unos requisitos, porque aquí no te dan nada regalado.
Uno de los requisitos, es ser menor de 30 años y, que yo sepa, uno puede hacer muchas cosas, pero no puede rejuvencer y quitarse años de encima.
Cada vez nos ponen antes los cortapisas, y en vez de facilitar las cosas, nos las complican.
Primero porque como Avelino tiene más de treinta años no tenemos derecho a las ayudas, y además, porque no creo que aquí 210 euros me arreglen la vida.
La realidad es que las cosas no tienen correlación, y no hay arreglo fácil.
Pero todo se andará.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Donuts
Hay unas tiendas en Madrid y Barcelona, que venden donuts de todos los sabores.Son las clásicas rosquillas americanas, que el Homer Simpson se come por docenas.
Los tienes con agujero y sin él, y con rellenos diversos que van desde el clásico chocolate, que se vende en cualquier supermercado hasta la manzana con canela, las frambuesa, o el dulce de leche, así hasta 52 sabores.
Tienes también, batidos, cafés, chocolates y muffins.
Una delicia, para el paladar, que entra bien como merienda o como postre.
Cuando vamos de viaje traemos una caja de doce sabores y dura menos de dos días, ¿será que somos demasiado golosos?
Eso sí, el viaje a Madrid, tiene que ser para algo más que comprar doce donuts en el Dunkin porque sino no compensa la cosa.
lunes, 17 de septiembre de 2007
Lunes por la mañana
Los lunes me gustaría ser onmipresente, es decir, me guataría estar en todos los sitios a las 9 de la mañana.
Pero yo no tengo poderes, y tengo que ir a un sitio detrás de otro, y claro, siempre hay alguien que hace las cosas en el orden correcto y te quita lo más importante en cuestión de segundos.
Cuando yo fui al reparto de la suerte, ya se había terminado la buena. ¡cachis la!. Eso sí, al reparto de paciencia, llegué antes que nadie.
El caso es que otra vez se tuercen las cosas. Y no será porque no acudo yo a los sitios en su momento y me doy buenos paseos en autobús urbano.
Alguna vez llegaré a tiempo a las cosas que me interesan. Pero seamos realistas, todo a la vez, no puede ser.
Pero yo no tengo poderes, y tengo que ir a un sitio detrás de otro, y claro, siempre hay alguien que hace las cosas en el orden correcto y te quita lo más importante en cuestión de segundos.
Cuando yo fui al reparto de la suerte, ya se había terminado la buena. ¡cachis la!. Eso sí, al reparto de paciencia, llegué antes que nadie.
El caso es que otra vez se tuercen las cosas. Y no será porque no acudo yo a los sitios en su momento y me doy buenos paseos en autobús urbano.
Alguna vez llegaré a tiempo a las cosas que me interesan. Pero seamos realistas, todo a la vez, no puede ser.
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